La representación de la realidad

Reality Depiction

Realidad y Percepción

La realidad o cualquier fragmento o partícula visible de ella tiene una complejidad muy superior, por lo general, a lo que es perceptible.

Pero, lo cierto es que con la percepción nos las arreglamos desde hace milenios, en los que el cerebro humano ha cambiado muy poco, para interpretar nuestro entorno y tomar decisiones de supervivencia y crecimiento.

Se podría decir que la percepción, que es escasamente analítica, por cuanto tiene que responder casi siempre de forma inmediata, tan inmediata como lo son cada una de las muchísimas de decisiones diarias que tomamos sin apenas darnos cuenta, que debemos tomar para movernos, alimentarnos, reproducirnos, adaptarnos…, es a la vez el dispositivo cognitivo por excelencia, quizá de todos los seres vivos, y el primer y más general reductor de la realidad.

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Percepción y reducción de la variedad

Por tanto, nos relacionamos con la realidad reduciendo drásticamente su variedad. En nuestro sistema perceptivo incide una variedad enorme, de la que desechamos la mayor parte, con una variedad resultante muy pequeña, tan pequeña como para que podamos interpretarla. En parte, nuestro sistema perceptivo no es capaz de “ver” muchos elementos de la variedad incidente y en parte los filtra y selecciona.

No es extraño, por tanto, que los mayores avances del conocimiento articulen una acción doble: analítica, como único modo de acceder a una variedad muy superior a la percibida; interpretativa, reductora, como indica la experiencia perceptiva que es práctico y económico conducirse.

Reducir la variedad permite comprender y permite actuar…

En el gráfico podemos ver un objeto inicial, ligeramente oblongo, irregular en su perímetro, y plano, es decir, con una complejidad aparente ya limitada a dos dimensiones, a pesar de lo cual encierra una dificultad inmediata para su procesamiento completo.

Si necesitásemos conocer su superficie, quizá podríamos intentar superponer una figura conocida, regular, algo que pudiésemos usar como equivalente de valor de superficie, es decir, como medida, o relacionar directamente con uno conocido. Un modo de hacerlo sería el que se describe en la figura, construyendo una elipse cuyos ejes serían tan solo dos dimensiones, horizontal y vertical, del objeto, aproximadamente máximas. No es una solución óptima, pero es bastante buena. Es poco importante para el argumento que existan métodos más sofisticados para aproximar la superficie.

Si necesitásemos introducir el objeto en un envase para su transporte, en lugar de una elipse podríamos construir un rectángulo, pues si las medidas horizontal y vertical son máximas eso nos garantizaría el encaje del objeto en el envase.

De este modo, con dos segmentos rectos tendríamos un modelo del objeto para distintos usos. En términos prácticos, podríamos prescindir del objeto la mayor parte del tiempo, especialmente para pensar, y trabajar sólo con su representación en esos dos segmentos o en alguna de las figuras geométricas bien definidas que pueden generar.

…Pero encierra un riesgo, si confundimos realidad y representación

Ahora bien, ya se ve en el modo deliberadamente impreciso con el que nos hemos expresado hasta ahora que posiblemente no esté tan claro que lo que sirva para calcular una superficie sirva igualmente para conocer la superficie del envase que pueda encerrar eficientemente al objeto, pues si las medidas fuesen máximas, como exige el segundo propósito, la superficie podría estar mal estimada, en tanto que si nos asegurásemos de tomar dos segmentos adecuados para el ajuste a la superficie seguramente no nos servirían como medidas de los lados del envase cuadrangular que debería contener al objeto.

Cualquier otra característica o particularidad del objeto que tuviésemos necesidad de considerar al mismo tiempo podría hacer del todo inservible el par de segmentos perpendiculares.

Por tanto, en la reducción de la variedad hay una ventaja, que es hacer accesible el objeto, para algún propósito, pero a costa de impedir en gran parte o del todo su accesibilidad para otros propósitos, para los que, sin embargo, podría ser útil.

La realidad se representa con datos

Actualmente, la realidad se representa, cada vez más, con datos. Podríamos afirmar que siempre ha sido así, pero ahora los datos son digitales y, si bien su naturaleza y sus soportes tecnológicos permiten que podamos disponer de ellos en cantidades ingentes y aceleradamente crecientes, es a costa de censurar enormes cantidades de relaciones difícilmente restituibles ex post.

De manera que sí, la realidad, cada vez más, se representa con datos y con los modelos que permiten esos datos (al modo en que los segmentos nos permitían construir el modelo geométrico elíptico del objeto de la figura), pero debemos ser muy conscientes de que toda representación con datos supone una muy alta reducción de la variedad incidente y que eso encierra riesgos cuando tomamos la representación por la realidad.

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https://es.wikipedia.org/wiki/William_Ross_Ashby

http://www.papelesparaelprogreso.com/numero66/6602.html

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La Imagen (SIN COLECCION)
  • Fernandez Baena, Genaro (Autor)