La salida de la crisis en L

La salida de la crisis en L

La salida de la crisis en L

Vamos a dedicarle una atención especial a la salida de la crisis en L, que no es otra cosa que un estancamiento prolongado de la economía tras una recesión. En este escenario, la economía deja de mostrar una variación negativa del PIB, pero no crece o apenas crece. El ejemplo más socorrido de este comportamiento de la economía es la década perdida de Japón.

Las recesiones seguidas de estancamiento, en la medida en que el estancamiento se prolongue en el tiempo, muestran que algún daño profundo, más o menos agudo, afecta internamente a la economía.

A veces, como sucedió en Japón, una recesión se asocia a una mala corrección de desequilibrios internos. Japón crecía a buen ritmo a finales de la década de 1980, pero con un cierto descontrol de los precios, en particular de las acciones y de los activos inmobiliarios. La autoridad monetaria decidió frenar la burbuja antes de que estallase, subiendo los tipos de interés.

Pero, es interesante observar que el impacto de una medida que en sí misma puede considerarse muy razonable y puede estar apoyada por otras experiencias, cuando entra en contacto con un medio turbulento, puede ser inesperado en la magnitud y estructura de sus efectos. Pues no sólo la economía japonesa se detuvo en poco tiempo (pasó de crecer a tasas en torno al 4% a tasas en torno al 1%), sino que pareció incapacitada para cambiar la tendencia en toda una década.

Es un caso que ha sido estudiado con detalle, por lo que pudiera ser aplicable a otras economías y también por lo que distinguía al sistema productivo japonés del occidental, en particular del norteamericano.

En Japón, la producción estaba organizada bajo el control de una serie de bancos que encabezaban potentes grupos industriales. Estos bancos, como consecuencia, estaban, de facto, fuertemente involucrados con el tejido industrial, lo que protegió la producción durante el estancamiento, pese a lo cual se impuso la llamada trampa de liquidez, que inducía a los consumidores a contener drásticamente sus compras.

Se ha descrito muy gráficamente como “estar sentados (los consumidores y los inversores) sobre efectivo”. La disposición de consumidores e inversores a mover el dinero no es el único factor a tener en cuenta, tuvo también mucha influencia en su comportamiento efectivo una fuerte contracción del crédito.

Y si los consumidores y los inversores no mueven el dinero y el flujo crediticio se hace viscoso hasta casi la parálisis, por más que la producción esté “protegida” desde arriba, la economía permanece, necesariamente, estancada; lo global se impone a lo local, el consumo a la isla productiva japonesa (archipiélago, en realidad).

Rebajas
Can Japan Compete
  • Porter, Michael E. (Autor)
La défaite financière du Japon
  • Guichard, Stéphanie (Autor)